Homo irrealis
Homo irrealis
Comencé a leer a Aciman porque me enamoré de su pluma. Juré en su momento que nunca nadie describiría mi visión del amor como él, al día de hoy no ha sucedido, ni creo que suceda. Y eso es justamente de lo que habla en este libro de ensayos.
Sinceramente lo compré por ser de él y estar de descuento, pero me llevó a lo que fue mi primer libro de ensayos en la vida. A pesar del largo del libro me costó terminarlo, hubo fragmentos que tuve que releery, siguiendo con largo sinceridad, tuve obligarme a terminarlo. Estoy tan acostumbrada a la narrativa que hasta me cuestione que hacía leyendo ideas de otros, hasta que reflexioné y es exactamente lo que es leer narrativa.
Personalmente me llega el no ser de un lugar. Cuando empecé a viajar mucho empecé a justificar mi siempre escondido sentimiento de no pertenecer. No sentí que perteneciera ni a mi alrededor y menos a mi familia. Alejarme y vivir en otros lugares me hizo descubrir que tampoco pertenecía ahí. Y que de hecho ya pertenecía aún menos a mi hogar. Lo que al final era nunca pertenecer a ningún lugar. Pero así como André menciona he soñado pertenecer a otros lugares, me he soñado añorando al vivirlo. Creo que nunca se irá la sensación, porque esta no se limita a lo geográfico, se expande a los límites de la psique humana, y sin buscar más palabras rimbombantes, a que me siento fuera de lugar.
Siento que la manera en la que hablo, visto y existo no es la adecuada. O tal vez la gente a mi alrededor no lo es. Ya he quedado claro que el entorno tampoco, y no importa desde donde lo escriba o piense otra vez. Si leo mucho, si hablo mucho, si quiero mucho, si absorbo mucho. Supongo que debería ser un consuelo que nunca es menos.
Ser yo nunca es bueno, ni amado ni deseado. Ese puede ser el verdadero problema, que igual que André, jamás soy ni alcanzo todas las potenciales yo. Ni los que soñé ni los que no. Me aterra también las miles de posibilidades que la vida me depara, que en 50 años mire al pasado y piense en esas miles de personalidades pero ahora perdidas ya. De los libros que no leí y de los que gasté mi preciado tiempo leyendo. Aterrador repito.
Más de este libro no creo arrepentirme, porque es seguro que esta sensación de no pertenecer, de no ser y de temer jamás se vaya. Gracias André por darme un lugar, un libro, seguro.
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