Babel
Babel de R. F. Kuang
- Robin Swift, cantonés. Huérfano. Chino, latín, griego, inglés y sánscrito.
- Ramy Mirza, hindú, británico. Persa, árabe, griego y latín.
- Letty, británica. Alemán, inglés, griego y latín.
- Vito, haitiana y francesa. Criollo, francés, latín y griego.
- Griffin Harley, hermano mayor de Robin.
- Profesor Lovell, padre y tutor de Robin y Griffin. Profesor de Babel
- Hermes, sociedad secreta que busca detener la expansión imperial de Gran Bretaña.
- Anthony Ribben, el Babel mayor (negro antes esclavo) que es de hermes.
- La potencial guerra con china: UK abre el comercio y no es recíproca la compra venta con China. UK solo les vende opio, pero quiere el emperador detener el consumo. Además, China tiene las mayores reservas de plata del mundo, y UK (Oxford también) no funcionan sin plata.
Imperialismo. Apropiación cultural. Capitalismo. Lucha obrera. Interseccionalismo. Violencia. Protestas.
Conjuntar todas estas temáticas complejizan bastante una ficción, y un buen conocedor sabe que en realidad conjuntarlas no es tan difícil, no es tan irreal, porque, de hecho, es muy real. Hablar de sistemas es entender que la política, economía y cultura son engranajes de la coyuntura. Docta vidas, imperios.
Y este sistema crea una desesperación tan profunda y brutal que parece que la violencia muchas veces es la única opción. Vivir sabiendo que te explotan, que lastiman tu patria y tu gente, y lo peor, saber que te hacen partícipe, e incluso estar de acuerdo con ello.
Pero llega un momento donde te empieza a desgarrar, a matarte. Porque ser parte del sistema, al menos consientememte, nunca es sostenible. Eso le pasó a Robin, a Ramy, a Vito. Sorpresa; siempre somos nosotros. Los humillados, los asqueados, los vulnerables. Los que salimos por nosotros, cuidando nuestras espaldas, aún y eso signifique más latigazos del opresor, así signifique poner en riesgo nuestra ya vulnerable posición. Pero siempre ahí, siempre resistentes, como último y gran acto de humanidad.
La muerte de Babel, ese último acto de humanidad. Porque se cree que el desarrollo, la ciencia, el “progreso” siempre es bonito y rosa. Cuando en realidad, no el progreso no comprende otras formas ni realidades, cosas que irónicamente el lenguaje si ve. Gran Bretaña jamás comprendió el daño, ni le importó, que haría a China, ni el que ya hacía a sus colonias. Era tan fácil ver al mundo como un banco inagotable de recursos a su disposición. Esa, es la razón por la que Lettu decide hacer lo que hace, total presa de su contexto y víctima de su ceguera. ¿Para que comprender el daño si significa perder los privilegios también?.
Aunque, creo que es también muy valiosa su rabia y su interseccionalidad. Podía ser inglesa, pero seguía siendo mujer y su lugar le costó. Y le costó mucho. (Claro, que no justifique su amor al imperialismo ni su racismo).
El libro me dejó una resaca de una semana, la incapaz de dejar de pensar “siempre somos nosotros”. De cuestionar si la violencia es necesaria. (No puedes exigirle paz a una comunidad a la que hasta la dignidad humana le has arrebatado, no puedes exigirle paz a una comunidad que está tan desesperada y radicalizada por tu propio sistema violento). Y sobre todo, de pensar si es que seguiré cómoda con esta vida. Lo dudo, porque llevo un año así, y ser parte de cada vez es más contradictorio y más molesto. Pero supongo que es tu culpa maldito sistema imperialista.
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