Equus

 Equus de Peter Shaffer

Equus es la razón por la que clamo que amo el teatro por lo que me hace sentir. El teatro, como debe ser según sus raíces dionisíacas, debe ser inmersivo y sobre todo; religar. Se que hablo seguido de ello, de la importancia de dar explicaciones a cosas que los humanos siempre hemos buscado. Y tal vez (estoy segura que si) es porque yo misma estoy en la intermitente búsqueda, que probablemente me tomara toda la vida y un podo de la siguiente. 


Equus, llega a mi como un aire nuevo. Aunque la obra tenga el triple de existencia que yo misma, llega en un momento donde busco que dios mismo me hable a través del teatro. Y no especifico que Dios, porque sería traicionar el sentido sagrado de la obra. Pero, este es el tipo de obras que me gusta ver. Me gusta saber que hay talentos ocultos en los viejos salones de los conservatorios, me gusta mi teatro sencillo pero cumplidor. Me gustan los diálogos fuertes y las historias que proponen cosas. 


Para mí, la búsqueda de lo religioso es compleja. La búsqueda de la pasión también lo es. Y bien, como dice el doctor, la existencia de entiende a través de cuentos de dioses locales. Mis dioses recaen en obras como esta. Mi existencia, la que yo apelo colectivamente a, recaen en obras artísticas como esta, que también, ayudan a entenderla. 


En Suiza estoy descubriendo los dioses existentes, y estoy creando los propios. No se cuanto tarde ese camino, pero al menos se que Equus me acompaña y ha inmortalizado la búsqueda por algo más que yo también quiero. 


No se si esta reseña, que usualmente nadie lee, llegué alguna vez a los ojos de un purista, y me atrevo con antelación a decirle; no, no voy a cegar a nadie, no voy a tener experiencias casi sexuales. Solo me gusta la idea de apreciar la vida más profundamente, y si, diferente. 

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