Anita de Monte laughs last
Anita de Monte laughts last de Xochitl Gonzales
Anita llega a mi como un regalo del universo, en un momento de una profunda sensación de perdida de la identidad. Nuestra protaginista se encuentra dividia entre hogares, en donde en ambos termina siempre siendo una extranjera. Ella sueña en un idioma diferente al que habla, y defiende su identidad con garra. Anita, así como Raquel y elibro mismo, solo pueden nacer del entendimiento que da la experiencia.
No conozco la historia de la autora, pero por su nombre y escritura puedo intuir mucho sobre ella. Yo siempre he juzgado que la identidad latina en EUA se asimile a la nuestra, porque no somos lo mismo. No habitamos el mismo lugar y nuestras experiencias son disntintas, y hay cierto entendimiento propio en aceptarlo, o al menos eso creo yo. Este libro me ayudo a comprender una experiencia que en realidad no entiendo, así como ellos no conocen la mía, al final yo tampoco la suya. Y existir entre ese limbo de ser, pero jamás ser por completo, condiciona la experiencia humana. Las chicas del libro, viven condicionadas por su latinidad en un mundo que además de exotizarlas, las reduce a carencia. No hay más mundos posibles ante los ojos de la superioridad blanca.
Este mensaje, esta crítica, llega a mi en mi momento de abrazo a lo latino. Vivir en Europa, contrario a lo esperado, me ha radicalizado más, pero también me ha hecho más empática. Me duele creer que inluso en los "mejores espacios" seguimos siendo vistos hacia abajo. Nuestra experiencia viene de un lugar sí más alegre, más colorido e incluso más ruidoso. Pero más humano, más amorso y sobretodo con muchísima más autocrítica. Leer este libro ayudó a poner en orden esos sentimientos, esa necesidad humana de entender y ver plasmadas nuestras vivencias.
Hoy vivo en un mundo que no sueña en mi idioma, me ve como diferente, y al igual que Ana, tuve que dejar ya todo atrás para todavía tener que dejar mi arte. Si al final de mi vida será lo que hable por mi, con mayor razón hacerla una expresión inherente a mi identidad. Que quede lo que somos, no lo que dicen o creen que somos. Ojalá Ana descanse en paz, que cada obra en su honor le regale un poco de honor que le arrebataron.
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